¡Un tatami en casa!

abril/11/2012     

El tatami nos ha conquistado por muchas y variadas razones. Entre algunas de las más prácticas y funcionales, su gran capacidad de aislamiento térmico. Quienes lo tengan en casa sabrán del placer de andar descalzo y tumbarse sobre su superficie en primavera y verano y sentir el contacto del mimbre directamente sobre la piel. Mucho más fresco, agradable y natural que dormir la siesta entre sudores del tapizado de tela o cuero del sofá…

En los meses de invierno, conseguir que nuestra vivienda se mantenga cálida y acogedora suele costarnos tiempo y dinero, por lo que cubrir los suelos con alfombras y tatamis es una opción ideal para aislar del frío y conservar el calor. Exacto, combinar alfombras y tatamis para cubrir una estancia de lectura, un salón o un dormitorio es una opción que funciona y resulta muy interesante. Étnico, clásico o sofisticado, la belleza natural y sencilla del tatami se adapta a la perfección.
 

Tatamis combinado con alfombra de piel, cojines y la silla Zenisu, un producto en venta en Ikiru.es

 

 Tatamis y tejidos étnicos, un toque personal

 

El tatami y el interiorismo de hoy

El washitsu es una estancia al estilo tradicional japonés, es decir, una habitación con el suelo cubierto de tatamis, puertas correderas shoji y a menudo un tokonoma, una suerte de espacio elevado, como una pequeña tarima sobre el tatami, con objetos decorativos, arreglos florales ikebana o muebles decorativos para ser exhibidos. Aunque admirar la belleza de estos espacios nos deja atónitos, actualmente, en muchos hogares Japón, el tatami convive con suelos de materiales más modernos y un interiorismo más actualizado. Seguir las reglas del washitsu al pie de la letra puede resultar poco práctico y, quizás, incluso menos interesante que adaptarlo a nuestra vida, nuestras influencias y nuestro estilo.

 

El interiorismo occidental no está reñido en absoluto con los elementos del washitsu más puro. La osadía en las combinaciones de materiales y elementos aportan personalidad, armonía y vida a los espacios. Por ejemplo, el contraste de materiales considerados más “fríos” como el cristal o el metal, y la estética natural, cálida y de belleza simple de la superficie de esterilla y las líneas del tatami. No hay nada tan interesante y original como atreverse a integrar elementos tradicionales del interiorismo japonés y ver cómo conviven y se redefinen junto a nuestra decoración y mobiliario occidentales.
 

Tatamis y muebles de metal y plástico, ¿quién dijo que no?

 

El tatami, un trozo de historia de Japón

 La historia del tatami es larga y discurre paralela a la evolución social, política y económica del Japón, durante unos 1200 o 1300 años, que no es poco.

 A grandes rasgos,  se suele situar su origen etimológico en el verbo “tatamu”, que vendría a ser algo así como  “apilar y plegar”. Este concepto remita posiblemente a que, en su origen, el tatami era una estera menos rígida, que se plegaba y enrollaba.

 En el remoto período Heian, el último de la época clásica japonesa, (795-1185), el tatami era un lujo casi exclusivo donde reposaba y se sentaban los privilegiados y la corte imperial. Todavía no ocupaba estancias enteras, sino que las cubría de forma parcial. Durante los períodos siguientes, el uso y la presencia del tatami evolucionó. Cambió su disposición y adquirió gran simbología en el interiorismo japonés, como su rol esencial en la Ceremonia del Té, o el rango que confería a su dueño la tela usada para el ribeteado. Pero no es hasta el período Edo (1603-1868) cuando adquiere mayor relevancia y hacia mediados de dicha época se generaliza su uso entre la población, aunque en algunas zonas rurales no sucede hasta el período Meji (1868-1912). Parece ser que por aquel entonces ya era uno de los bienes más preciados de los hogares, cuyas estancias se medían (y a veces se miden todavía hoy) por tatamis. Además, su fabricación y el cultivo de los materiales que lo componen se organizaba en gremios y sindicatos de gran relevancia social, lo que da cuenta de la importancia del tatami como un trozo de la historia de Japón.

fotos:
ikiru / nuriagregori&charliesorrel

 

4 Respuestas para “¡Un tatami en casa!”

  1. Jaume dice:

    Muy evocadores los espacios. Y fantásticas las explicaciones históricas, ¡muy interesantes!
    ¿Cada cuándo publicaréis posts?

  2. clara dice:

    ¿Es aún utilizado como mobiliario habitual en Japón?

    • Hola Clara, sí sigue siendo un elemento de mobiliario habitual en la casa japonesa. En las grandes ciudades suele combinarse con elementos de decoración de estética occidental. En las zonas rurales y mas tradicionales sigue siendo una pieza básica y muy común.

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